América Latina y el Caribe ante BRICS y el Sur Global: Hacia una autonomía estratégica multipolar
- Eduardo Mernies
- 30 sept 2025
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Por: Eduardo Mernies
Ponencia para el XXIX Seminario Internacional "Los Partidos y una Nueva Sociedad"

Introducción
En un escenario internacional caracterizado por una creciente polarización, el ascenso del Sur Global y la consolidación de alianzas como los BRICS representan una oportunidad histórica para América Latina y el Caribe. El tradicional alineamiento con países del Norte Global ha generado una dependencia estructural que limita el margen de maniobra de las naciones latinoamericanas. Esta situación es heredera de procesos históricos de colonialismo e imperialismo que moldearon las estructuras políticas, económicas y culturales de la región, subordinándola a los intereses externos (Quijano, 2000; Sader, 2016). Frente a ello, fortalecer los vínculos con los BRICS y profundizar la cooperación Sur–Sur ofrece a la región una vía hacia la autonomía estratégica, el desarrollo económico inclusivo y una mayor participación en la gobernanza global.
Midiendo la contribución al PIB mundial, calculada en paridad de poder adquisitivo (PPA), la participación de los BRICS crece en forma constante y hoy supera el 41%, mientras la del G7 desciende al 30%. Asimismo, el comercio intrabloque de los BRICS desafía el orden económico, en el camino hacia un mundo multipolar.
1. La multipolaridad como base de una nueva autonomía estratégica
La estructura unipolar dominada por EEUU y, en menor medida, su sirvienta la Unión Europea, ha condicionado históricamente la política exterior, económica y financiera de América Latina. Según Sader (2016), este orden global impuso a la región un papel subordinado en la división internacional del trabajo, limitando sus posibilidades de desarrollo autónomo. En contraste, los BRICS proponen una arquitectura multipolar, donde países del Sur tienen voz propia y capacidad de incidencia.
El economista y profesor Jeffrey Sachs (2025a) sostiene que los BRICS ayudan a “inaugurar un mundo verdaderamente multipolar, multilateral, comprometido con operar según la Carta de la ONU y el derecho internacional”. Esta afirmación consolida la visión de que América Latina debe buscar márgenes de maniobra más amplios en un contexto internacional cambiante.
Además, el presidente de China, Xi Jinping, declaró recientemente que “las prácticas intimidatorias y prepotentes solo sirven para aislarse” en relación con las amenazas comerciales de EEUU hacia países del Sur Global (Cadena SER, 2025). Su intervención en el Foro Ministerial China–CELAC refuerza la idea de que la multipolaridad no representa una amenaza, sino una alternativa estratégica.
2. Diversificación de mercados y vínculos comerciales
Los países latinoamericanos, dependen en exceso del comercio con EEUU y Europa. Esta dependencia ha demostrado fragilidad ante crisis financieras, guerras comerciales o medidas proteccionistas unilaterales. Fortalecer lazos con economías emergentes como China, India o Sudáfrica permite diversificar exportaciones, atraer inversiones y abrir nuevos canales de financiamiento.
En declaración reciente, Sachs (2025b) aconsejó a India no confiar en EEUU como su principal socio comercial, y en su lugar “alinearse con los BRICS” para aprovechar la transición global hacia un sistema más equilibrado. Para América Latina, este tipo de alineamiento representa una posibilidad de insertarse en cadenas de valor más dinámicas, reducir la vulnerabilidad externa y aprovechar complementariedades productivas con economías del Sur.
La CEPAL (2024) también ha subrayado que la diversificación de socios comerciales y la integración productiva con Asia y África son claves para el desarrollo económico sostenible de América Latina.
3. Modelo práctico de cooperación Sur–Sur
Frente al modelo vertical y condicionado de ayuda que ofrecen las potencias tradicionales, la cooperación Sur–Sur —promovida por los BRICS— se basa en principios de horizontalidad, respeto a la soberanía y beneficio mutuo. Esta forma de colaboración ha demostrado ser eficaz en áreas como transferencia tecnológica, construcción de infraestructura y lucha contra el cambio climático.
Sader (2016) señala que los BRICS han trazado “un nuevo orden económico y político internacional”, que rompe con la arquitectura impuesta por el FMI y el Banco Mundial tras la Segunda Guerra Mundial. De forma complementaria, Adolfo Pérez Esquivel ha sostenido que “no se puede sembrar con los puños cerrados; para sembrar hay que abrir las manos” (Pérez Esquivel, 1983), lo que refleja una ética solidaria coherente con los principios de esta cooperación.
4. Liderazgo de Brasil bajo la presidencia de Lula
La presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva ha revitalizado el papel de Brasil como potencia regional y actor global. Desde su retorno, Lula ha defendido activamente una diplomacia de “neutralismo activo”, enfocada en la resolución pacífica de conflictos, el fortalecimiento de la integración regional y la consolidación del Sur Global como fuerza geopolítica.
Brasil promueve la creación de una moneda común para transacciones entre los BRICS, lo que refleja una estrategia de autonomía monetaria frente al dominio del dólar (Sader, 2022). Esta propuesta fortalece el liderazgo brasileño como articulador de nuevas formas de gobernanza económica.
5. Contrapeso a las presiones políticas de EE.UU. y la Unión Europea
EEUU recurre con frecuencia a sanciones ilegales, tarifas unilaterales o chantaje en organismos financieros para imponer sus intereses en la región. El vínculo de América Latina con los BRICS permite resistir con mayor eficacia las presiones políticas imperialistas.
El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, afirmó que EEUU está “enfrentando el bien con el mal” al recurrir a aranceles arbitrarios, y advirtió que “nadie debería pensar que puede suprimir a China y mantener buenas relaciones al mismo tiempo” (Los Angeles Times, 2025). También señaló que “ceder ante EE.UU. solo incentiva su matonería” (Diario Libre, 2025).
Este tipo de declaraciones reafirma la postura del Sur Global frente al proteccionismo norteño y subrayan la importancia de alianzas estratégicas para preservar la soberanía de las Naciones.
6. Alternativa financiera vía el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB)
Uno de los elementos más prometedores de la cooperación con los BRICS es el acceso al Nuevo Bando de Desarrollo (NBD) una institución financiera creada como alternativa al FMI y al Banco Mundial. El NBD ofrece créditos para proyectos de infraestructura con condiciones menos lesivas y sin los duros paquetes de austeridad que tradicionalmente impone el FMI.
Colombia, por ejemplo, adquirió acciones por 512 millones de dólares en el NBD en 2025, con el fin de financiar un corredor interoceánico clave para la conectividad comercial (AP News, 2025). Este tipo de iniciativas evidencia el potencial de la región para encontrar financiamiento alternativo en condiciones más justas, alineadas con los objetivos estratégicos de los proyectos alternativos de Nación.
7. La importancia de los recursos estratégicos y la unidad regional
América Latina es una región clave en la geopolítica de los recursos. Posee vastas reservas de litio, cobre, tierras raras, biodiversidad y agua dulce. Sin embargo, la explotación de estos bienes estratégicos enfrenta amenazas por parte de intereses transnacionales que fragmentan y debilitan la capacidad de negociación de los países individualmente.
Solo mediante alianzas regionales y coaliciones del Sur Global se puede ejercer una defensa efectiva de estos recursos, asegurando que su explotación beneficie a las poblaciones locales y no reproduzca esquemas de extractivismo dependiente (CEPAL, 2024). La cooperación con países que comparten estas luchas —como Sudáfrica, Indonesia o India— abre la puerta a construir consensos para una gobernanza global de los recursos más justa.
8. La dimensión geopolítica: soberanía frente a la hegemonía global
Más allá de los aspectos económicos, financieros o comerciales, el acercamiento a los BRICS es una apuesta geopolítica por la soberanía. En un sistema internacional históricamente marcado por la subordinación del Sur al poder político, militar y económico del Norte, los BRICS ofrecen un espacio donde las naciones del Sur pueden actuar como sujetos estratégicos y no como objetos de las decisiones globales.
Dijo el presidente Xi Jinping, “el mundo actual está experimentando cambios profundos nunca vistos en un siglo, y los países del Sur Global tienen derecho a participar activamente en la gobernanza internacional” (CGTN, 2024). Ello refleja la visión de que la soberanía no se negocia a cambio de estabilidad o integración subordinada.
Sachs (2025a) también ha insistido en que la expansión del bloque BRICS no es un desafío a Occidente, sino “una respuesta natural de los países del Sur ante siglos de marginación e intervención”. Desde esta perspectiva, la geopolítica no se limita al equilibrio de poderes entre Estados, sino que se traduce en la capacidad real de los países para definir su modelo de desarrollo, controlar sus recursos estratégicos, garantizar la paz y articular su inserción internacional en base a sus propios intereses.
Desde esta perspectiva, el bloque BRICS ofrece alternativas financieras o comerciales, y también desafía las estructuras imperiales que han monopolizado el poder global. Como advierte Quijano (2000), el colonialismo ha sido reemplazado por formas de colonialidad del poder, donde el dominio no se ejerce solo mediante la ocupación militar, sino a través de la economía, la cultura y el conocimiento. En este contexto, la cooperación Sur–Sur y el fortalecimiento del Sur Global permiten disputar ese orden hegemónico, promoviendo un mundo más justo, basado en el respeto mutuo y en el derecho de los pueblos a decidir su destino.
Por ello, la multipolaridad que promueven los BRICS no implica un simple reparto entre potencias, sino la reconstrucción de principios como el respeto a la soberanía, la no injerencia, la autodeterminación de los pueblos y la equidad en las relaciones internacionales (CEPAL, 2023). Para América Latina, esta visión significa una oportunidad para emanciparse de las lógicas de dependencia y tutelaje, y construir una integración geopolítica basada en la cooperación entre iguales.
Conclusión
La inserción de América Latina y el Caribe en los BRICS y el Sur Global representa una estrategia multifacética que combina economía, política, ética y soberanía. No se trata apenas de nuevos mercados o fuentes de financiamiento, sino de insertarse en una arquitectura internacional en transformación, donde la multipolaridad habilita márgenes de autonomía reales.
BRICS constituye un medio para defender la soberanía, económica y geopolítica, frente a un orden global históricamente excluyente y marcado por el imperialismo y el colonialismo. Como afirmó Xi Jinping, la multipolaridad no es una amenaza, sino “una condición para la verdadera democracia internacional” (Cadena SER, 2025). Para América Latina y el Caribe, asumir este giro estratégico implica reafirmar su protagonismo, su dignidad y su derecho a construir su futuro desde el Sur y para el Sur.
Referencias
AP News. (2025). Colombia adquiere acciones en el New Development Bank para financiar infraestructura. https://apnews.com/colombia-ndb-infraestructura
Cadena SER. (2025). Xi Jinping advierte a EEUU sobre relaciones bilaterales. https://cadenaser.com/mundo/2025/08/01/xi-jinping-advierte-a-eeuu-sobre-relaciones-bilaterales
CEPAL. (2023). Informe sobre la cooperación Sur–Sur y la soberanía regional. CEPAL. https://www.cepal.org/es/publicaciones/informe-cooperacion-sur-sur-2023
CEPAL. (2024). Desarrollo sostenible y diversificación económica en América Latina. CEPAL. https://www.cepal.org/es/publicaciones/desarrollo-sostenible-2024
Diario Libre. (2025). Wang Yi advierte sobre la presión comercial de EEUU. https://www.diariolibre.com/internacional/2025/07/25/wang-yi-presion-eeuu.html
Los Angeles Times. (2025). China critica las políticas comerciales de EEUU. https://www.latimes.com/world/asia/story/2025-03-15/china-eeuu-tarifas
Pérez Esquivel, A. (1983). La ética de la solidaridad. Editorial Siglo XXI.
Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. Nepantla: Views from South, 1(3), 533-580.
Sader, E. (2016). Los BRICS y el nuevo orden mundial. Ediciones CLACSO.
Sader, E. (2022). Brasil, los BRICS y el futuro de la multipolaridad. Revista Política Global, 15(2), 45-61.
Sachs, J. (2025a). Declaraciones en la cumbre del Sur Global. Conferencia en Nueva Delhi, 2025.
Sachs, J. (2025b). Recomendaciones para la inserción económica en los BRICS. Foro Económico Internacional, Mumbai, 2025.







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